La religión tiene el propósito de acercarnos a Dios. Es por eso que existen tantas creencias, tantos métodos y caminos.
La religión se alimenta de la cultura de los pueblos, y en el caso de la religión cristiana, tiene como referencia el mensaje bíblico, contextualizado en la realidad particular que vivimos. Cuando ya hablamos de religión cristiana, entonces tenemos como fuente el mensaje de Jesús, que no era otro que el de las Buenas Nuevas del reino.
La religión tiene el fin de llevarnos a Dios, pero Jesús dijo: “Yo soy el camino”. Cuando Jesús afirmaba ser el camino, aseguraba con ello que no existía otro camino, ningún otro medio, ni siquiera la religión. En días como estos en los que la gente tienen tanta sed espiritual, los que logran percibir el vacío de sus corazones, recurren a las creencias heredadas de sus padres, de su cultura, a sus convicciones. Estas no siempre están orientadas a ese único y verdadero camino, porque no todas las religiones son cristianas, ni siquiera las que se hacen llamar cristianas. Además, Jesús dijo ser el camino, porque espera una vivencia y no el apego a una fe o creencia.
Jesús dijo: “Yo soy la verdad”, aludiendo así a su carácter divino. Todos buscan la verdad, pero no todos la encuentran, ella tiene que venir a tu encuentro. Dicen que la verdad es algo relativo, que todo depende del lente con el que mires la realidad, que es cuestión de perspectiva. Pero tanta confusión sobre este tema se debe a que nadie tiene la verdad absoluta.El ser humano es un vaso demasiado pequeño como para contener su totalidad, haría falta ser Dios para poseerla por completo. Pero Jesús es Dios y él sí la tiene; es la verdad absoluta, en él podemos encontrarla, porque tener un encuentro con Jesús, es tener un encuentro con la verdad.
"Yo soy la vida", fue lo que Jesús dijo para concluir. Él es el origen, el aliento del universo proviene de su soplo, y es sostenido por la orden de su palabra. Nada es producto de la evolución, todo halla su origen en él y la existencia del universo y su conjunto dependen totalmente de él. Cuando Jesús dijo ser la vida, estaba diciendo que era el Creador. Faltaba poco para que fuera crucificado, pero volvería a levantarse porque es la vida, y la vida prevalece y vence a la muerte.
Su forma de vida tiene que ser nuestra vivencia, su verdad nuestro mensaje y su camino nuestro legado. El mensaje del reino, las buenas noticias tienen que ver con estas palabras de Jesús.
El evangelio es buena noticia porque es un mensaje de vida, porque es verdadero y porque representa un camino, una práctica. Ha llegado el momento para ir más allá en nuestra fe, y dejar que el señorío de Cristo absorva nuestra cotidianidad, para volvernos una referencia de luz, en este mundo de miseria. La verdad sigue siendo luz para la humanidad, y el cristiano, portador de esta, tiene que convertirse en un puente para alcanzarla. Debe interactuar con su realidad, con su cultura, y amar a su prójimo.
Para terminar, cuando en la Biblia se hace referencia a la verdadera religión, a la que agrada a Dios. En primer lugar, esta tiene que estar centrada en el Dios único y soberano. Y luego, esta tiene que ver con una vida práctica de amor al prójimo. Un religión que nos aleje de nuestra responsabilidad cultural y social es muerta. Una vida cristiana alejada de la cruz, tiene muy poco de cristiana.
La vida cristiana es más que religión, es acompañar al pobre y a la viuda en sus tribulaciones, es hacerse pobre para enriquecer a otros, es compartir el pan con el hambriento y sonreírle a los niños, a la vida. Es decirle sí a todo lo bueno que hay en el mundo para nosotros, es no abandonar el mundo creyendo que la esperanza celestial nos llama a tomar una actitud escapista frente a la realidad que nos afecta. Es volvernos servidores de el reino, viviendo bajo el señorío de Cristo.
Puede que tú te jactes de tu religión y tus creencias, pero ve más allá, dile sí a Cristo y abandona lo tuyo para seguirle. Necesitamos vivencia, como producto de una revelación superior, divina. Para que, frente a la verdad, no nos quede más que creer, y creyendo, salvemos al mundo.
Su forma de vida tiene que ser nuestra vivencia, su verdad nuestro mensaje y su camino nuestro legado. El mensaje del reino, las buenas noticias tienen que ver con estas palabras de Jesús.
El evangelio es buena noticia porque es un mensaje de vida, porque es verdadero y porque representa un camino, una práctica. Ha llegado el momento para ir más allá en nuestra fe, y dejar que el señorío de Cristo absorva nuestra cotidianidad, para volvernos una referencia de luz, en este mundo de miseria. La verdad sigue siendo luz para la humanidad, y el cristiano, portador de esta, tiene que convertirse en un puente para alcanzarla. Debe interactuar con su realidad, con su cultura, y amar a su prójimo.
Para terminar, cuando en la Biblia se hace referencia a la verdadera religión, a la que agrada a Dios. En primer lugar, esta tiene que estar centrada en el Dios único y soberano. Y luego, esta tiene que ver con una vida práctica de amor al prójimo. Un religión que nos aleje de nuestra responsabilidad cultural y social es muerta. Una vida cristiana alejada de la cruz, tiene muy poco de cristiana.
La vida cristiana es más que religión, es acompañar al pobre y a la viuda en sus tribulaciones, es hacerse pobre para enriquecer a otros, es compartir el pan con el hambriento y sonreírle a los niños, a la vida. Es decirle sí a todo lo bueno que hay en el mundo para nosotros, es no abandonar el mundo creyendo que la esperanza celestial nos llama a tomar una actitud escapista frente a la realidad que nos afecta. Es volvernos servidores de el reino, viviendo bajo el señorío de Cristo.
Puede que tú te jactes de tu religión y tus creencias, pero ve más allá, dile sí a Cristo y abandona lo tuyo para seguirle. Necesitamos vivencia, como producto de una revelación superior, divina. Para que, frente a la verdad, no nos quede más que creer, y creyendo, salvemos al mundo.