La cultura del "Amén automático".

La cultura del Amén automático es aquella en la que muchos le decimos "Amén" a todo lo que nuestros predicadores nos dicen, sin indagar si eso que nos enseñan está verdaderamente sustentado en la palabra del Señor.

Hoy en día es muy frecuente escuchar "predicaciones" con un contenido legalista e irracional, y por supuesto con ningun respaldo de las escrituras. Los seudo predicadores impregnan sus discursos con señalamientos y condenaciones.

Esos falsos maestros les enseñan a la gente cómo vestirse (en especial a las mujeres haciéndo énfasis en que no deben usar pantalones y sí usar velo o mantelina), qué clase de música deben escuchar, cuál es el "peinado santo" que los jóvenes deben hacerse...  en fin, una serie de cosas que son irrelevantes a Dios y que no contribuyen en nada al avance del reino.

Lo peor de todo es que esas enseñanzas triviales y ridículas, son impuestas de manera tajante y poco ética. Estos predicadores del evangelio barato les imponen, de manera autoritaria, todas estas cosas legalistas a la gente con insultos y gritos.

Y cuando uno piensa que con esto ha visto todo, se queda con la boca abierta porque la gente se emociona cuando en sus iglesias se les imponen esas reglas religiosas y encima lo hacen con insultos... la gente se apasiona tanto que aplaude y dice con energía: "AMÉN", aceptando como sagrado lo que se les impuso.

Por eso nosotros deberíamos ser como los de la ciudad de Berea, que escuchaban con atención el mensaje del apóstol Pablo, pero luego iban a las escrituras a corroborar si lo que se les había predicado realmente estaba sustentado en la Palabra (Hechos 17:10-11).

Por otro lado, son muy pocos los que realmente están comprometidos con la palabra y enseñan lo que  ella nos dice, que practicamente puede resumirse en lo siguiente: 

"Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios" (Miqueas 6:8).
 Con una simple lectura, uno puede darse cuenta que lo que Dios quiere de nosotros no tiene nada qué ver con lo estético o reglas ridículas que nos imponen los fariseos de la actualidad.

Por último quiero traer a mención las excelentes palabras de Juan Stam al hablar sobre este asunto:

La cultura del "Amén automático" es irreflexiva y acrítica. A menudo el decir Amén es algo así como roncar, porque ambos se hacen estando dormidos y sin pensar. Por eso a veces alguien puede soltar su "Amén" antes de que el predicador o la predicadora hayan terminado la oración o expresado su idea. No importa lo que haya dicho, diré Amén, y cuánto más fuerte, mejor.

Ezequiel Barrera

1 comentarios:

Anónimo 5 de mayo de 2012 a las 18:03  

Muy buena reflexión un mal viejo, pero dañino. Acerquemos cada vez a la verdadera escencia del Evangelio, que es el anuncio de un mensaje de amor y redención.

Publicar un comentario


Bienvenid@s

Te damos la mas cordial Bienvenida al espacio de Teología donde los jóvenes son quienes ocupan el lugar para reflexionar la fe.
El mundo y sus elementos cambian, pero las verdades de Dios siguen y permanecen, para iluminar y anunciar buenas noticias de reconciliación a la humanidad.

Mi lista de blogs

VISITAS

Reflexiones del Blog en Audio